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Jorge Nava

La degradante influencia del pecado.


Gálatas 6.7-10

Puede ser aleccionador pensar en la vida como un campo que hemos sembrado, donde lo que esté en él lo determine el tipo de semilla que hemos elegido sembrar. ¿Qué pasa si seleccionamos la “semilla” equivocada, pero no nos damos cuenta hasta años después, cuando estamos en un campo lleno de “plantas” ya maduras que nos están causando dolor y problemas?

En esta analogía agrícola de sembrar y cosechar, solo hay dos tipos de semillas: las que se originan en nuestros deseos pecaminosos, y las que se originan en el Espíritu Santo. El primer tipo de semilla produce pecado y corrompe nuestro carácter, pero el segundo tipo rinde cualidades semejantes a las de Cristo que están asociadas con la vida eterna.

Sembrar y cosechar es un principio que no podemos cambiar; es una realidad de cómo funciona nuestro mundo. Las actitudes y las acciones que sembramos darán fruto, así que ¿qué elegiremos plantar? Si dejamos que las acciones pecaminosas echen raíces, ellas con el tiempo caracterizarán toda nuestra vida (Ga 5.19-21). No obstante, hay esperanza, porque podemos cambiar las semillas. Si queremos tener una vida que otros vean como una cosecha piadosa, entonces debemos plantar las semillas del Espíritu y apoyarnos en Él para dar su fruto (Ga 5.22, 23).

MARTIN RODRIGUEZ

Cada vez que tengo la oportunidad de escuchar la radio siempre me conecto con Radio Uncion Kentucky. Es mi favorita.

JUANITA GONZALESZ

Las predicaciones que ponen, son de mucha bendicion para mi vida. 

JOSEFINA LARSA

Me gusta esta emisora qye que tienen musica que me llena cuando estoy haciendo mis quehaceres cotidianos.